martes, 19 de marzo de 2013

Despacito y con buena letra

Me alegra empezar escribiendo que... Voy adelgazando, sin prisa pero sin pausa, y cada vez estoy más ansiosa porque llegue la siguiente semana y pueda pesarme y ver cuánto he perdido.




Es cierto que hay momentos en que me entra un pelín la desesperación por querer acelerar el proceso, pero si no hago ejercicio... (me he planteado empezar a moverme a partir de esta semana, ya sea corriendo, o viendo vídeos en youtube de ejercicios), de poco sirve quejarme, ¿no?
No quiero volver a tirar la toalla, no me siento como otras veces de todos modos; estoy más concienciada... Porque sé que si volviera a recaer, ya no habrían más oportunidades, porque yo misma no me las concedería de puro cansancio físico y mental.






Cada vez que me miro en algún reflejo, ansío ver la transformación de mi cuerpo. Ansío llegar a verme reflejada un día, torcer los morritos mientras me miro de arriba a abajo, y que de entre mis labios fuera naciendo una sonrisa llena de orgullo.
Pero sé que para que ese momento llegue mínimo va a tener que pasar otro mes y seguir haciéndolo igual de bien o mejor... Quizás es lo que me desespera. Pensar "a la larga", ya que prácticamente, he estado en una espiral de dietas que he ido repitiendo hasta la saciedad, adelgazando por 89298789317984ª vez los kilos que perdí hace un mes, y etecé, etecé, etecé... Por eso la sensación de estar en perpetua dieta y seguir viéndote igual puede jugar una mala pasada a esa cosita que tenemos dentro del cráneo y se hace llamar cerebro. Pero... ánimo. Dentro de dos meses echarás la vista atrás y agradecerás cada vez que cerrabas la boca ante una tentación que creías imposible de evitar.

jueves, 28 de febrero de 2013

La cruda realidad



No sé si habrán muchos seguidores de Gran Hermano por aquí (o si lo habéis visto de pasada haciendo zapping), pero este año ha entrado por primera vez una chica con sobrepeso.
En el momento en que la vi sabía que quería escribir una entrada sobre ella, y sobre todo lo que iba a revolotear a su alrededor, dejando en evidencia la sociedad en la que vivimos, y en muchos casos, lo hipócrita que es.

Yo sabía (y tod@s l@s que tenemos el coco pelado de este tema lo sabemos) que en el minuto uno lo que primero se iba a cuestionar era su físico, siendo objetivo de risas y haciendo bromas pesadas al respecto que luego se encargaría cada uno de restar importancia añadiendo mero entretenimiento televisivo. Y también sabía que esta mujer no iba a tener derecho, y ni siquiera a intentarlo, de buscar un romance o poderse sentirse atraída por alguien en la casa sin que no fuera correspondida.
Es más, quien lo haya seguido, ya sabrá que ha sido totalmente excluida por temas que los demás tampoco están exentos de hacer, dejando bien ocultado el verdadero motivo bajo tierra hipócrita… Su físico.



Es triste, pero casos como este, visto desde un punto de vista objetivo, en tu casa, te hace sentirte completamente identificada con esa persona, y ves como si de una película se tratase, todo lo que tiene que soportar día tras día la gente con sobrepeso para poder llegar a encajar en una sociedad hecha a medida, donde da igual que seas retraído mental; lo que importa es que te puedas poner la talla más pequeña del mercado.




¿Sabéis lo peor? Yo misma la he visto en la televisión y me ha hecho sentir rechazo. Con toda esa grasa acumulada en el cuerpo, con la dificultad con la que caminaba, cómo le costaba respirar… Y en mi caso, me puedo sentir así porque puedo sentirme reflejada en ella todo lo que he sido, o lo que soy (y estoy combatiendo), y lo que no me gusta ser.
Pero que encima se le añada el hecho de que hayan comentarios con rintintín a cada momento por su físico (fuera y dentro de la casa de Gran Hermano), y ver ese rechazo social evidente a esa clase de gente que está gorda, con todas las letras, hace que te sientas hecha mierda por dentro, con todas las letras también. Te hace ver en qué clase de mundo vives, en que parece que si estás así, por los motivos que sean (mayormente porque te lo has buscado tú misma), no tienes derecho siquiera al oxígeno que respiras, y si lo haces encima habrá una cantidad interesante de personal perfecto, con sus cuerpos perfectos, y vocabulario perfecto (bendita la ironía) al que no le parecerá bien, incluso prefiriendo que estuvieras muerta para no tener que verte.  Y me toca la moral que encima esa gente en cuestión si leyera esto diría “no, para nada, eso lo estás diciendo tú, yo no excluyo ni critico a nadie por ser gorda/o”… ¿Me río yo o tú?


Esta es la sociedad en la que vivimos hoy en día, señores. Hoy por hoy no se vive, se sobrevive… Así que pensad bien por muy injusto que sea, que el resto de nuestra vida, al menos en este tema, tendrá que ser a medida si no queremos pasarlo mal.

domingo, 24 de febrero de 2013

Cucú



 No me he olvidado de esto, ni siquiera se me ha pasado por la cabeza dejarlo. Quizás sí he sido algo cobarde (e irresponsable) al no decir nada, pero... Bueno, como pudisteis leer en la última entrada que escribí, temía a la Navidad. Llevaba una buena racha y fue como... Plof. Todo se destruyó en un segundo. Maldita comida
Volví a engordar todo lo que había perdido y fue como... "Que le jodan a todo, voy a estar en una constante montaña rusa sin terminar el recorrido porque no tengo fuerza de voluntad ninguna, me acabará superando la comida en cualquier momento otra vez."
Como comprenderéis, ¿cómo podía volver a escribir aquí si lo que pretendo es animaros a continuar a vosotras/os? Quiero transmitir positividad, que es lo que me gustaría encontrar a mí si visitara un blog de esta calaña. Así que pretendía dejarlo a un lado hasta que volviera a encontrarme con fuerzas suficientes para volver a subir la cansina cuesta por la que me he caído un millar de veces, y poder seguir hasta ahora, transmitiendo fuerza.
A día de hoy he conseguido llegar al punto en el que quedé antes de Navidad. Estoy bastante contenta, aunque me ha costado porque esa "inspiración" no llegaba... Me costó volver a dejar de lado las comilonas, las ansiedades y a día de hoy sigo luchando contra ésto último, ¡pero estoy muy motivada! De verdad, hacía tiempo (por no decir que nunca me había sentido así) que no deseaba tanto perder kilos. Estoy sedienta de adelgazar, de llegar a esa meta por la que he corrido desde que tengo uso de conciencia, de coger la maldita cinta de llegada y de no cortarla con unas tijeras, sino de literalmente arrancarla, y chillar y gritar y llorar de alegría. Quiero verme, sentirme guapa, y que así me vea el resto del mundo.




 Le he dado muchas vueltas al tema de la superficialidad, al tema del físico y demás... Pero no puedo ser hipócrita, el físico es la carta de presentación, lo fue, lo es, y lo será. Y también lo es para ti, para quien está leyendo esto ahora mismo, independientemente de cómo seas físicamente, tú también buscas una cierta atracción ajena en una persona para enamorarte o dejarte querer. Y es inevitable.
Así que si no te gustas a ti mismo cuando te ves en el espejo... ¿qué te hace pensar que le gustarás a alguien más?

Quiero retomar esto seriamente, pero si me permitís, prefiero escribir las entradas de pérdida de peso al principio de cada mes, no cada semana. Porque me estreso, pretendo llegar a metas y a veces no lo consigo, y de esta manera se me hace mucho más ameno.

Y también quería agradeceros esas 10.000 visitas ya, ¡es por vosotras/os que sigo pendiente de esto!



domingo, 16 de diciembre de 2012

Cuarta semana: -2kg

¡Hola!
Estoy bastante contenta conmigo misma. ¿Sabéis lo que es estar delante del frigorífico, con las tripas rugiendo, y poder ser capaz de pensar con tranquilidad y sin dejarte llevar por la ansiedad de comer? No me hubiera visto capaz de hacerlo en un tiempo pasado. Me siento poderosa. Que por una vez tengo el control de mi mente, y de mi cuerpo.




Sé que ahora viene la Navidad, y es algo que me preocupa, porque habrán dulces, comida rica... Temo perderme otra vez en mi adicción. Tengo la intención de probar de todo y poco, no llegar al punto de atiborrarme. Pero de lo que tengo dudas, es de ser capaz de mantener esa postura y que no me entre el arrebato de "Qué más da, morirás siendo gorda, ve aceptándolo. Huy, qué rico esto."
Y empezar otra vez desde cero... Porque ahora, lo que me motiva, es que estoy en un punto donde hacía tiempo que no estaba, y ver que estoy en la recta final de los cien kilos, me hace sentirme excitada, ansiosa, y muy animada.

PD: Suelo poner los kilos perdidos redondeándolos. Si preferís que en vez de así, ponga directamente lo que peso cada semana, no tenéis más que decírmelo en los comentarios.

Mucha fuerza para quien se encuentre en esta dura y pesada carrera al igual que yo. Dentro de poco empezaréis a ver en el horizonte la línea de meta, y os sentiréis tremendamente orgullosas de vosotras mismas.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Amores platónicos

Últimamente le doy vueltas a un tema bastante random. Tiene que ver con el peso, y a lo que se refiere el blog, y por otra parte, es un tema más de la vida diaria de las personas.

Lo dejé claro en la primera entrada, nunca he tenido pareja, ni nada similar. Diría que nunca me he enamorado, pero suelo ser bastante enamoradiza. Y esto puede ser a raíz de que he estado acostumbrada desde pequeña al rechazo social debido a mi peso; por lo tanto si un chico me dice cualquier cosa agradable, suele abrírsele instantáneamente un pequeño caminito en mi interés, aunque no sea físicamente de mi gusto. Así que, sí, me he "enchochado" y me han gustado personas, pero jamás he sido correspondida.

He de decir, que tampoco me enamoro de todo el mundo, y el amor al que me refiero es un poco platónico, porque tampoco conozco otro tipo de amor. Suelo ser bastante exquisita, y exigente con el sexo masculino. Y en cuanto encuentro algo que roza los límites de la perfección de lo que busco en un hombre, automáticamente caigo rendida. Y puedo tirarme horas, días e incluso meses pensando como una auténtica niña boba en esa persona. ¿El problema? Que generalmente tienden a ser hombres... que se escapan mayoritariamente del alcance de la gente normal. Suelen ser personajes ficticios literarios o bien, personas famosas a las que idealizas en tu mente creándoles una personalidad a tu antojo, de cada película suya que ves, o de cada canción que escribe.




 Suele sonar un poco patético, pero seguro que hay más de una que se siente identificada conmigo. Básicamente, nos creamos expectativas al no querer enfrentarnos a ello cara a cara en la vida real (en mi caso, por el miedo al rechazo), y nos entra un amago de depresión al ser conscientes, de que algo tan bueno y tan perfecto jamás podrá ser tuyo, porque simplemente; no existe.
Al menos yo, he crecido leyendo en libros y viendo en películas, que ya puedes ser físicamente no agraciada o súper desaliñada (pero eso sí, siempre delgada), que un hombre maravilloso, súper guapo, atractivo y generalmente misterioso, rico y apasionadamente increíble, acabará enamorándose de ti por la simple razón de que eres "especial", y de que ve algo en ti que la gente normal nunca ha visto; te ve a ti. Cómo eres de verdad, sin importar nada más.
Y es deprimente, porque en cierta manera, una parte pequeña de nosotras siempre va a esperar eso. Va a esperar que doblemos la esquina de una gran ciudad, y que una canción súper romántica y excitante empiece a sonar mientras nos chocamos con aquel hombre de nuestros sueños, y nos ayude a recoger los libros o loquequiera que tuviéramos en la mano. O simplemente nada. Nos recoge directamente en volandas, sacando su unicornio volador del bolsillo y nos lleva directamente al castillo mágico en el que nos hará su esposa y viviremos felizmente hasta el fin de nuestros días, siendo dichosas.
Es deprimente, sí. Y sobretodo en mi caso, que ni siquiera he probado el más mínimo placer mundano y carnal que la vida me ofrece, por miedos y porque simplemente, no estoy hecha a medida de la sociedad. Perdiéndome momentos irrepetibles que, en una vida paralela, y viéndome sana y feliz, disfrutaría con mucho agrado.

Y sí, todo esta frustración viene a raíz de que me estoy leyendo un libro, con un protagonista súper sexy e irresistible, y la chica de la que se enamora es del montón. Y yo me muero por ser esa chica en la vida real. Me encantaría sentirme así de especial para alguien... un día.


Bradshaw

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