Para quien haya solido venir a leerme en más de una ocasión,
sabrá que hace tiempo escribí una entrada, llamada “
El hombre, ese gran desconocido”, en el que explicaba cómo un amigo de una amiga mía se interesó en
conocerme por verme en fotos de redes sociales. Si no la has leído y te importa
mínimamente esta entrada, porque te aburres o no tienes otra cosa mejor que
hacer que leer a la extraña Bradshaw, te aconsejaría leer esa entrada antes
para enterarte un poco del percal.
Hace poco conocí a Eric. Sí, en persona. Yo creo que
sobreviví porque estaba borracha. Prácticamente nunca me ha dado por salir por
miedo a que me vean y que me juzguen, pero esa noche salí a por todas y sin
ningún complejo encima (aún no sé el truco… cuando me entere, os lo contaré). Y
digo que sobreviví estando en ese estado porque, si no hubiera tenido ese
mínimo de chispeo en el cuerpo, probablemente no me hubiera atrevido ni a girar
la esquina donde se encontraba.
Fue un encuentro… extraño. Más bien fuimos por mi amiga
Zara, que hacía tiempo que no le veía y oh, qué casualidad, recibió un whatsapp
de él diciéndole que andaba por la zona. Así que cuando Zara nos comentó el acto de ir a verle, no se me subió
nada a la garganta porque básicamente iba ciega de cojones.
Lo poco que recuerdo… era su mirada atravesándome, pero por
la mitad. Para las chicas que normalmente estén acostumbradas a ligar y tengan
un cuerpito modesto, sabrán qué clase de mirada es esa. Porque es la típica
mirada de cuando le puedes llegar a interesar a un tío. Y más cuando estamos
rodeados de gente y haga lo que haga siempre tiene un ojo puesto en ti,
descaradamente.
El encuentro solo duró unos cinco minutos o diez, porque con
las mismas él entró al bar donde estaba y nosotros seguimos nuestra ruta de
alcohol, pero… Fueron suficientes como
para estar creándome la película de mi vida. Sabía que en el fondo hubo una
temporada pasada en la que quiso conocerme y que le atraía visualmente
(hablemos de la cara, porque en su momento poco más pudo ver), y sumado a lo
que estaba viviendo en ese momento… Fue lo que me hizo perder la cordura (la
poca que me quedaba). Aparte, es el tipo de chico que te atrae por cómo es
personalmente (típico malote rebelde protector, que pasa de novias pero suele tener aventuras bastante amenudo, y que extrañamente te atrae que sea así), independientemente de cómo esté físicamente (que nada mal.)
Todo esto viene porque el Sábado que viene lo voy a volver a
tener que ver sí o sí. Y puede que el encuentro dure algo más de 10 minutos. Y
yo ya estoy con el nudo en la garganta enlazado con el estómago por ese momento.
¿Por qué? Porque me creo falsas expectativas. Desearía ponerme mis mejores
galas, e ir divina solo para que ese día me besara apasionadamente (¡Mi primer beso, por Dios!). Me conformo
con ese día. Me conformo con entregarme a ese chico (al primer chico de mi
vida) de la manera más light que existe. Porque nada deseo más que sentirme
deseada, y poder llegar a atraer a alguien del sexo opuesto y de mi misma edad.
Pero mi parte realista me azota duramente… Todo lo anterior
es lo que mi cabeza soñadora me está haciendo repetir en mi interior cual runrún,
para alimentar toda esta fantasía y motivarme a perder 50kg para el Sábado y
verme radiante. Pero… ¿Y si solo me estaba mirando porque estaba flipando que
la tía que le pudo atraer en una foto, daba un asquete tremendo?
Jajajajajajaja. Y que realmente me vea y pase de mi cara ese día. Que ni
siquiera hablemos… No lo sé, por poder, es posible… Pero soy tan jodidamente
masoca, no lo sabéis bien. El hecho de alimentar mi cerebro a fantasía pura aun
a sabiendas que luego no puede pasar nada, me hace sentir plena y feliz, como
si en cierta manera por pensar todas las posibles opciones que pudieran pasar
las hicieran más reales, o más factibles.
También es lo que he estado haciendo toda mi vida… Soñar. No
puedo cambiar ese hábito tan importante.
Supongo que ya os contaré el tercer capítulo de este
culebrón. Con final triste, o feliz. Porque para bien o para mal, el Sábado
será un final (dudo volverle a ver en un futuro, al menos de forma segura.)
Con respecto al peso, no me he pesado este fin de semana
pasado, prefiero pesarme directamente el Sábado por la mañana, y poner todo lo
que he perdido el Domingo + último capítulo de la telenovela.
¡Que os vaya bien, y sed felices!